Modalidades de expresión del alcoholismo en las mujeres


El alcoholismo en las mujeres es uno de los temas menos abordados en los debates sobre consumo de alcohol y drogas.

Las formas "naturalizadas" socialmente de abuso del alcohol en mujeres ha llevado a muchos a creer que "el alcoholismo ex sólo cosa de hombres".

Sin embargo, encontrarnos muchas mujeres alcohólicas que beben mientras cocinan y realizan sus quehaceres domésticos, o para ver televisión cada noche, en fin, la mujer "siempre alegre y fiestera".

Muchas son las formas de expresión del alcoholismo femenino que se mantienen invisibles, ya sea porque no se evidencian públicamente, o porque se verifican a través de mecanismos socialmente aceptados para la mujer.

Así, la mujer que bebe para ser desinhibida, simpática, o "la estable" que utiliza el alcohol para "soportar" problemas familiares y de pareja o para sentirse autoafirmada, incluso en términos eróticos, sobreviven a ciertas etiquetas que limitan el abordaje de los condicionantes sociales que definen el problema.

Algunas modalidades de expresión del alcoholismo en las mujeres

Aunque existen más características en la mujer alcohólica que las que voy a citar, he escogido tres tipos corno ejemplo, a fin de evidenciar las diversas modalidades de expresión del fenómeno:

La alcohólica desinhibida

Puede ser aquella que acude a todos los Happy Hours con la excusa cié divertirse, pero buscando la forma de tomar diariamente (en muchos casos, a expensas del grupo). Mientras que las demás personas deciden marcharse a sus casas, ella propone seguir para otro sitio donde pueda prolongar la fiesta v continuar bebiendo hasta emborracharse. Al día siguiente, al levantarse con una resaca, se promete a si misma no beber en esa forma. Esa promesa le dura muy poco, volviendo a beber.

La alcohólica funcional

Puede ser aquella que trabaja y espera con ansiedad la llegada del viernes, cuando se gratifica -desde que sale del trabajo- con una Tría", como se le dice a la cerveza. Hace las compras del supermercado atenta a su cervecita y sigue tornando en la casa hasta que también llega a una borrachera. En algunos casos no se emborracha, pero llega a un punto tal, que al día siguiente necesita tomarse otra cerveza para calmar el temblor que le produce el exceso del alcohol. Como estamos ante una enfermedad progresiva, la persona empieza a tomar en los días que autos no lo hacia. Por ejemplo, los domingos bebo hasta el mediodía para llegar bien al trabajo el lunes. Pero ya no puede esperar hasta el viernes y bebe el jueves v así hasta que empieza a tener consecuencias adversas. Por ejemplo: Se va con un compañero de trabajo a un sitio exclusivo de la ciudad y sin pensarlo termina en diversos lugares, incluso algunos que bajo otras circunstancias no accedería a visitar.

Ahí llega a su fondo, debido a la vergüenza que siente porque alguien conocido del trabajo la vio en dicho lugar.

La alcohólica de alcoba

En una primera Tase su alcoholismo no tiene consecuencias aparentes. Bebe de una manera "normal", aunque en algunos momentos no ha sabido como parar, le echa la culpa a que algo no le cayó bien, pero nunca al alcohol.

La enfermedad avanza, y por cualquier circunstancia, donde las emociones se involucran, empieza a beber con mas frecuencia, eso la hace olvidar el problema (puede ser la ausencia de un hijo, la pérdida de un ser querido, el alojamiento del esposo, en fin, puede haber miles de excusas para ella beber). Se siente más cómoda cuando el efecto del alcohol le permite "olvidar" el problema, es la manera de justificar esos tragos que ella sabe no tiene razón de tomarse, pero no sabe cómo evitar. Se lo propone muchas veces, pero sin querer ahí lo tiene en la mano.

La Familia comienza a percatarse sobre la frecuencia con que está bebiendo, y se lo señala. Eso hace que comience a esconderse para beber. Oculta la botella y los vasos en su closet, entre ropas y zapatos. Cuando siente que alguien la puede sorprender bebiendo, guarda los vasos en lugares que luego no recuerda, encontrándolos después sucios y olvidados.

Por eso es frecuente encontrar muchas botellas v vasos en los closets de estas mujeres, debido a que la amnesia alcohólica ya es parte del proceso. En su desesperación por no quedarse sin alcohol, guardan diferentes botellas para tener la tranquilidad de que no les va a faltar.

Dice sentirse depresiva y su aspecto físico lo confirma. Deja de bañarse y de cambiarse de ropa. La familia se da cuenta de la situación, pero en muchos casos no sabe que es el alcohol el que le está causando esa depresión, y la llevan al módico. Este, al ignorar su ingesta diaria, le receta pastillas anti-depresivas, tranquilizantes o sedantes, pues ella le dice que apenas duerme. Se presenta un cuadro triste de una mujer sumida en alcohol y pastillas, que también la convierten en una fármaco-dependiente (adicta).

Todo se va tornando cada vez peor, y si no se busca ayuda rápidamente, esta mujer se encontrará en un callejón sin salida.

En algunos casos se prolonga su agonía, porque ella tiene cuidado de que no la vean bebiendo, y cuando el marido llega a la casa, dice tener un fuerte dolor de cabeza y la doméstica se encarga de decir que tuvo que darle un calmante ij que por eso está durmiendo a esa hora. Lo mismo pasa con las amistades que la llaman y se llegan a cansar porque siempre les dicen lo mismo (La doña está durmiendo, le dolía la cabeza). Estas piensan que es que no quiere hablar y la dejan de llamar, y de esa manera las amistades se alejan de ella, quedando cada vez más sola, siendo éste otro motivo para seguir bebiendo. En muchos de estos casos se la tiene como una demente. Para la familia resulta más fácil tener a una loca encerrada, que buscar ayuda en los centros especializados en alcoholismo.

Testimonios de mujeres alcohólicas
La bebedora fiestera

Brenda

Mi nombre es Brenda y soy alcohólica, llegué a Alcohólicos Anónimos llevada por un vacío interior, confusión, y por mi terapista, que llevaba mucho tiempo motivándome a ir.

Yo nunca bebí como para "tener que llegar" a un Centro de Tratamiento, o un lugar para desahuciados, según mis palabras. Bebía los fines de semana, rodeada de amigos, baile, música y "bonche", en un ambiente en el cual todas éramos alegres, hacíamos chistes. Nos conocíamos todos, desde ser consuetudinarios de tal o cual bar de moda, por los negocios, las familias, etc. Algunas veces me pasé de tragos, hablé demasiado y metí la pata. Pero en ese ambiente, eso me parecía normal.

Ansiaba que fuera fin de semana. Me organizaba en mi trabajo para arrancar desde el viernes al medio día con la pareja de turno, que debía ser igual de "gozador" que yo. Pero llevaba años haciendo psicoterapia por problemas en mis relaciones de pareja (dos divorcios), con mi familia, y en especial e irremediablemente, depresión y soledad. Yo, Brenda, la amistosa y fiestera.

Yo bebía desde adolescente, como mis hermanas y mi padre, y siempre tuve resistencia al alcohol. Después de años, creo, fiesta tras fiesta, amanecida tras amanecida, fui perdiendo tolerancia. Mi problema era mi interior desolado y depresivo, y al beber y socializarme me "transformaba" en una mujer extrovertida, parlanchína y graciosa. Pero esto me estaba acabando, no había spa ni sauna que desintoxicara mi alma.

Llegué a un centro de tratamiento tras anos de una vida doble, sin saber por qué, ignorando que tenía esta enfermedad del alcoholismo y con miedo de ver a la Brenda que existía dentro de mí, sin bonches ni fiestas.

Aquí me he encontrado a mí misma, he descubierto que tengo mucho que trabajar y crecer como ser humano, pero va no me siento sola, y no necesito estar en medio de la música v el barullo para dejar de escucharme, ya no siento ese miedo.

Hoy he seguido las sugerencias de mis terapistas y consejeros y asisto a la comunidad Alcohólicos Anónimos y son estas reuniones y mis compañeros los que hoy día llenan el vacío interior que por tantos años me acompañó.

La alcohólica desinhibida
Clarissa

Como Brenda, Clarissa es una mujer atractiva y joven, divorciada, que no dejaba de "despertar a la vida" con el alcohol, sin darse cuenta de que éste la mantenía en constante depresión y con sentimientos de culpa.

Por su medio ambiente (esta cultura de alcohol y diversión) estaba convencido, de que entre tragos y compañía estaba la solución. Asidua a Happy Hoursyz reuniones, empezó su carrera alcohólica bebiendo los fines de semana, hasta que tuvo que inventar motivos todas las noches de la semana para beber. Salía del trabajo al bar y de ahí a su casa. Llegó un momento en su alcoholismo en el que no había día en el que no bebiera, aunque fuera "dos tra-guitos", rodeada de "amigos" que hacían más o menos lo mismo, por lo que su adición no se destacaba, aunque si fue notorio su deterioro mental y moral, desde luego, en el trabajo.

Tuvo que pasar a un programa de tratamiento, donde fue desintoxicada de alcohol. Allí, como parte del tratamiento, conoció a Alcohólicos Anónimos (AA). Ella dice: "Nunca me di cuenta de que mi dolor, mis depresiones y problemas emocionales eran resultado de mi manera de beber, de mi alcoholismo. Siempre pensé que yo bebía para divertirme y olvidar esos problemas."

"Tal vez al principio de mi carrera como alcohólica logré divertirme, pero al final me hundía más y más en la confusión y la tristeza, hasta que llegó un momento en el que no podía parar de beber pues ya no sabía vivir sin el alcohol".

Tras haber perdido el trabajo, su salud física y amistades a causa de su alcoholismo, hoy día, después de tres meses de estar en el programa de tratamiento de recuperación y asistiendo a las reuniones de AA, se recupera física, mental y emocionalmente.

Ama de casa

Consuelo

Tal vez uno de los tipos de alcohólica más solitaria e incomprendida es el de la esposa v madre "perfecta. Triste, limpia y cumple con todas sus obligaciones como ama de casa y "compensa" su trabajo. sus frustraciones y presiones con unos tragos a solas y a escondidas.

Como Consuelo era hija a su vez de un alcohólico, estaba acostumbrada a una vida de trabajo v sacrificios igual a su realidad: cumplir con su esposo y sus hijos, y ser perfeccionista en ello. Pero esto no lo puede lograr sin la ayuda del alcohol. Avergonzada por esto, bebe a solas y a escondidas, hasta que va perdiendo la capacidad para disimularlo, cae en depresiones constantes v crisis en su matrimonio: ¿cómo una mujer perfecta, que lo tiene todo, puede beber de esa manera? se preguntan todos. Pasan anos para admitir que hay un problema y decidirse a buscar ayuda, ya que ni su familia ni ella misma pueden aceptar que una mujer tan virtuosa pueda ser alcohólica. Este es un caso muy triste y muy común en nuestra sociedad.

Muchas veces ellas son inducidas, por doctores ignorantes de la enfermedad de la adicción, a tomar tranquilizantes en vez de alcohol, logrando con ello apenas una transferencia de adicción.

Por lo general, estas señoras van al siquiatra, o a su confesor antes de llegar a un centro de tratamiento y recuperación. Si se atreven a llegar, es por las tremendas vergüenzas que sienten y las consecuencias adversas que empiezan a tener.

La alcohólica funcional
Madeline

 

Otro tipo "engañoso" de alcoholismo, es el de esta mujer triunfadora en los negocios, gerente de ventas de una línea aérea, inteligente v desenvuelta? que desarrolla una carrera alcohólica amoldada y acoplada a su trabajo.

Por su edad, por resistencia física e inteligencia, pasa anos cumpliendo sus labores, v con los tragos "sociales" al mismo tiempo, hasta que llega un momento en que la resaca de los cócteles de la noche anterior le impide trabajar bien; entonces se organiza y solo va a reuniones sociales los Tines de semana. Pero llega a tal estado de ansiedad de beber, que los fines de semana empiezan los jueves y nuestra amiga solo dura apenas martes y miércoles sin tomar alcohol, presionada por cumplir su trabajo y ansiando la llegada del fin de semana.

A menos que se intervenga en este proceso, el alcohol le va a ir quitando a esta alcohólica "funcional" su capacidad de trabajar, de pensar, de funcionar.

En el caso de Madeline intervino un compañero de trabajo quien es un alcohólico en recuperación, le habló de sf mismo, un caso muy parecido, y gracias a la presión de perder el trabajo y su status, Madeline "accedió" a visitar M. Una vez allí vio a otras mujeres como ella y se quedó en M. Hoy en día tiene una recuperación notoria, no solamente en su trabajo, que en un principio fue lo más preciado que ella tenía v que no quería perder, como también en su vida personal.

Lo más interesante es que muy pocas personas a su alrededor, excepto su compañero de AA, se dieron cuenta de lo que le pasaba a esta alcohólica "funcional".

La alcohólica "buenagente"
Cristina

 

No todas las alcohólicas beben en público, no todas tienen cambios violentos de carácter v no todas son hijas de padres alcohólicos. Se dan casos corno el de Cristina. una muchacha dedicada a ayudar a los demás, a ser la mujer ejemplar.

Para ocultar su mundo interior y sus heridas ninguno de los que la rodean pudo pensar que esta muchacha gordita y dulce, perteneciente a un organismo de ayuda a niños descapacitados, psicóloga, de un país del primer mundo, casi perfecta - necesitaba beber consuetudinariamente, en secreto, para esconder sus fantasmas del pasado.

Llegó a M por decisión propia y tras años de recuperación, plantea: "bebía para olvidar una infancia infeliz, marcada por el abuso sexual que sufrí durante mucho tiempo por parte de mi padre, y el abandono de una madre obesa que ahogaba sus penas con comida. Me decidí a estudiar algo que me llevara fuera de mi país, de mi pasado, y me sacara de mí misma".

"Me hice terapista infantil y me dediqué a ayudar a otros niños con problemas, distintos tal vez al mío, porque el ayudarles a ellos me aliviaba. Pero el alcohol, a medida que avanzaba en mi carrera, fue (en un principio) la anhelada y maravillosa anestesia que siempre busqué".

"Como esta es una enfermedad progresiva, cada vez tenía que beber más para sentir el mismo efecto y el ocultarlo se estaba volviendo un infierno. De día era la "maestra" llena de amor y dulzura para mis niños y de noche era la niña henchí v amargada que nunca recibió ni amor ni cuidados, y el pasado no se borraba”.

"Sola, busqué ayuda ya en los Estados Unidos, Había oído y leído sobre AA. Llegar no fue tan difícil pero sí lo fue sanar mis heridas.

"Hoy día doy un amor más real, y de verdad ya me quiero a mi misma. Corno mujer en recuperación deseo ayudar a todas mis congéneres que, como yo, fueron abusadas de alguna manera y necesitan aceptarse y quererse a sí mismas.

G. B.

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