Siempre podemos crecer. El verbo crecer significa una acción que implica aumento, fortalecimiento, desarrollo, incremento y progreso.
Cuando un ser vivo crece (animal, planta o bebé) los testigos se maravillan y celebran ese crecimiento.
Para que crezca, necesita que se den ciertas condiciones internas y ambientales. Si estas condiciones no existen, se atrofia o detiene el desarrollo y el potencial queda arrestado.
Este arresto o aprisionamiento del potencial no lo liquida, lo deja latente o dormido hasta que aparezca de nuevo la oportunidad para continuar con su desarrollo.
Al nacer traemos todo un potencial de crecimiento físico, emocional, intelectual, social y espiritual, si las condiciones de la niñez y la adolescencia estimularon el desarrollo, caminamos en la vida como entes productivos, realizados, acumulando afectos, logros y sabiduría.
Si por el contrario, las condiciones arrestaron ese desarrollo, las tenemos prisioneras dentro de nosotros y solo tenemos que recrear unas condiciones que permitan activar ese potencial latente.
Lo primero para seguir desarrollando nuestro potencial interno es revisar tu propia actitud frente al crecimiento ¿Crees en el cambio? ¿Crees en ti mismo(a)? ¿Tienes suficiente valentía para enfrentar los obstáculos en tu desarrollo? ¿Sabes que el crecimiento tiene un costo más emocional que económico? ¿Estas dispuesto(a) a pagarlo? ¿Sabes que el drama de sufrimiento y la frustración es mas cómodo, como estilo de vida, porque te permite culpar a otros de lo que te pasa? ¿Estas dispuesto(a) a activar tu creatividad para cambiar el drama por bienestar interno?
Luego que hayas dado el primer paso de la concientización de que existe este potencial a desarrollar, entonces se inicia una búsqueda de opciones de desarrollo que, en el mundo de hoy, son innumerables por no decir infinitas. Entre ellas están: las escuelas, universidades, iglesias, grupos filosóficos, libros, cursos, talleres, terapias, grupos de apoyos, e instituciones para áreas específicas (adicciones, inversiones, salud, etc.)
Personalmente puedo dar testimonio de 30 años de ejercicio profesional acompañando y atestiguando procesos de crecimiento de mis clientes/pacientes. Cada día me maravillo más ante el despertar interno de alguien que decide reacomodar su vida y hacerla mas fácil para si misma y los suyos.
En el mundo de las adicciones el crecimiento se detiene, se atrofia. El adicto activo o la adicta activa no tienen posibilidad de crecer. Una vez que inicia su recuperación, parte de su responsabilidad es redescubrir su potencial de desarrollo, activarlo y elaborar un buen plan de desarrollo personal que será supervisado por los terapeutas y los facilitadores de su proceso.