La edad promedio en que los jóvenes entran en contacto con el alcohol, cigarrillos y/o drogas ilegales es cada vez menor. He podido constatar, basado en mi experiencia clínica, que la edad promedio de contacto inicial con el alcohol en cualquiera de sus formas es a los diez años de edad. A lo antes expuesto se suma el agravante de que los adolescentes no ven la de relación entre sus acciones presentes y las consecuencias a futuro que estas les pueden acarrear. Durante esta etapa, ellos sienten que sus problemas son únicos, y que los de los demás no les atañen.
Cuando más temprana es la edad a la que inician el consumo de alcohol y tabaco, mayor es la probabilidad que tienen estos de experimentar con otras drogas. En algunos casos estos experimentaran por curiosidad y dejaran de usarlas, mientras que en otros casos la usarán periódicamente sin mayores consecuencias. Sin embargo, otros usarán drogas cada vez mas peligrosas causándose daño a si mismos y posiblemente a otros, y en algunos casos desarrollando dependencia y consecuentemente la enfermedad de la adicción propiamente dicho.
La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Algunos adolescentes usan alcohol y tabaco por una variedad de razones; algunos lo hacen por curiosidad, para sentirse bien, para reducir el stress, porque les hace sentir mas alta su estima personal, para sentir que pertenecen a algún grupo, etc.. No es posible determinar cuales adolescentes se convertirán en adictos o desarrollaran problemas serios, pero es posible saber quienes tienen un mas alto riesgo.
Estos incluyen los siguientes grupos:
- Jóvenes educados en hogares disfuncionales
- Que tienen tendencia a la depresión
- Hijos de abusadores de substancias
- Con baja autoestima
- Que sienten que no pertenecen, etc.
Los adolescentes suelen abusar de una amplia variedad de drogas legales, entre las que se cuentan el alcohol, los cigarrillos, medicamentos con receta médica, inhalantes (pegamento, aerosoles, líquidos solventes, limpiadores caseros, etc.), medicinas para la tos, pastillas para adelgazar, etc. También existe la tendencia a abusar de drogas ilegales entre las que se encuentran la marihuana, cocaína en sus diferentes variantes, LSD, PCP, derivados del opio, la heroína, y drogas diseñadas como el éxtasis entre otras.
El uso de drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o adolescentes. La edad promedio del que usa marihuana por vez primera es a los diez y siete años, pero cada día se reporta consumo a más temprana edad. El uso consistente del alcohol puede comenzar antes de los doce años. Estos resultados son obtenidos en investigaciones con fines estadísticos realizados para el Consejo Nacional de Drogas (CND) por nuestra institución durante el año dos mil dos (2002).
El consumo de drogas acarrea una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso persistente de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, toma errónea de decisiones que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio. Los padres pueden ayudar en la educación a temprana edad acerca de las drogas, estableciendo una comunicación efectiva con ellos, educándose a si mismos para poder identificar las señales que indican que su hijo es un adolescente de alto riesgo.
Las señales principales del abuso de alcohol de otras drogas por los adolescentes pueden incluir:
- Físicas: Fatiga, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.
- Emocionales: Cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión y una falta general de interés.
- Familia: El comenzar discusiones, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con la familia.
- Escuela: Perdida de interés, actitud negativa, faltas al deber, calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina.
- Problemas Sociales: Amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales en el vestir y en la música.
Algunas de estas señales de aviso pudieran ser indicadores de la existencia de otros problemas de índole orgánica. Los padres pueden reconocer las señales de problemas pero no se espera que ellos hagan el diagnóstico. Una manera eficaz para los padres de demostrar su preocupación y afecto por el adolescente es discutir francamente con éste el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de las otras drogas ofreciéndole su apoyo y comprensión, además de respaldo si deciden buscar ayuda.
El primer paso que los padres deben de dar es el consultar con un médico para descartar la posibilidad de que las señales de aviso que descubren no tengan causas físicas. Esto debe de ser acompañado o seguido por una evaluación comprehensiva llevada a cabo por un psiquiatra de niños y adolescentes. Una vez confirmada la existencia de un problema de abuso, dependencia o adicción, buscar la ayuda pertinente al caso.
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