HEME AQUI DICIENDOME ADIOS

Nunca pensé que te iba a escribir, por ningún motivo, bajo ninguna circunstancia, por ninguna recomendación o sugerencia, insana o terapéutica.

La verdad es que nunca vislumbrée esta posibilidad, no pensé que esto iba a suceder, no me preparé para la eventualidad.

Al conocerte todo iba muy bien, fue maravillosa tu presencia; luego tu presencia fue indispensable. Me até a ti y fuimos uno solo, una sola carme, un solo yo. Una miseria fundida.

¿Quién podía cuestionarte en mi presencia? ¿Quién podía dudar de nuestro amor infinito, de nuestra comunión eterna?

Pero todo tiene un pero y heme aquí diciéndote adiós, rompiendo nuestro lazo, desuniendo nuestro ser.

Ni las brisas frías de mi particular invierno, ni el canto triste de un niño enfermo, ni las inconsistencias de mi mente, ni aun la más tétrica de mis jornadas, serán caldo de cultivo para un nuevo apareamiento.

Eso, y sin lamentos te lo digo, hoy ya no es posible. Sólo quedan mis heridas abiertas; de ellas aun brotan mi purpúreo líquido. Sólo mi dolor y la esperanza puesta en una fuerza superior, que conmigo valida ahora, la posibilidad de un porvenir bueno.

Jota Erré

© 2004 Fundación Fenix. Derechos Reservados / República Dominicana / Tel:(809) 683-4029 /  Fax:(809)566-6582 / fundafenix@fundafenix.org.do / Diseñado por Carlos Andrés Luna / webmaster@fundafenix.org.do