Nuestra sociedad cada vez tiene una orientación más marcada hacia el consumo, situación que indudablemente esta impactando nuestra vida.
Estamos frente a un mercado creador de necesidades y con estrategias eficientes para lograr que las personas la asuman como tal. De manera que no importa cuantas necesidades tengamos satisfecha, pues siempre habrá nuevas por las cuales muchos viviremos obsesionados.
En este mismo orden estamos viviendo en una época donde no se prescriben las tradiciones y los valores, lo que se debe hacer, entonces, hacemos lo que hacen los demás o lo que otro quiere que hagamos, según lo plantea Víctor Frank en su libro "Psicoterapia y Humanismo". Agrega, además, que la decadencia de las tradiciones constituye uno de los principales factores responsable del vacío existencial.
Erich From en su libro "Amor a la Vida" señala que el tener se impone al ser en nuestra sociedad, cuando en realidad los seres humanos necesitamos mucho más que el pan. Debemos tener una perpestiva, una creencia que despierte nuestro interés y nos eleve por encima de la existencia puramente animal.
"El propósito de un ser humano debe estar orientado hacia algo o alguien distinto de sí mismo, un sentido que cumplir u otro ser que encontrar o una causa a la cual servir", (Víctor Frank 1982). Cuando la persona se pregunta en la vida un sentido, una razón y no encuentra nada, comienza a querer llenar ese vacío con placeres, dentro de los cuales el consumo de drogas resulta una atractiva opción, por supuesto muy equivocada, pues las sustancias psicoactivas crean una falsa ilusión de bienestar en las primeras etapas de consumo. La verdad es que someterse a esta práctica quita toda posibilidad de sentido.
Es muy frecuente escuchar a los adictos que se inician en un proceso de recuperación, decir que nada lo llena en su vida, consumían drogas buscando llenar ese vacío, pero se convierten en un "barril sin fondo", mientras más avanza la enfermedad de la adicción, más profundo se vuelve ese vacío. Los pacientes nos refieren que no se sienten satisfecho con nada en su vida, su malestar es consigo mismo mientras buscan constantemente cosas externas a ellos, donde piensan encontrarán su bienestar. Son incapaces de disfrutar de las cosas sencillas de la vida, cultivar los valores propios de la condición de ser humano. Tienen dificultad para amar a otros, porque no se aman a sí mismos.
Ahora bien cuando el paciente se rinde ante la enfermedad y se dispone a trabajar su programa de recuperación, viviendo un día a la vez con abstinencia y cambiando su estilo de vida entonces comienza un proceso de tomarle amor a la vida.
APOYO EXISTENCIAL
En un proceso de recuperación de las adicciones es preciso acompañar al paciente para que pueda descubrir sentido en su vida; El sentido es único y por eso debe ser buscado y hallado de manera personal.
Entendiendo esta necesidad en la Fundación Fénix hemos iniciado un grupo terapéutico denominado “Apoyo Existencial”, el cual es una estrategia terapéutica desarrollada a partir de los planteamientos de la Logoterapia (Terapia del Sentido). Este espacio terapéutico fue creado especialmente para adictos en recuperación por el psicólogo colombiano Arturo Luna e implementado en un programa de tratamiento en ese país suramericano, obteniendo resultados muy favorables.
El objetivo principal de este grupo es la búsqueda de sentido a la existencia a través de una experiencia de crecimiento, el cual se realiza mediante el análisis de cuentos y frases encaminadas a la modulación de la actitud frente a la vida.
Dentro de los temas que se trabajan están: la responsabilidad, la libertad, significado del sufrimiento sentido de la dificultad, fe, esperanza, felicidad, verdad,...
También se contempla como parte del crecimiento personal, la realización de misiones existenciales donde los pacientes puedan cultivar el valor del servicio, al ponerse en contacto con poblaciones muy vulnerables como enfermos terminales, niños huérfanos, discapacitados, entre otros.
El desarrollo de esta modalidad terapéutica funciona como un reforzador de los principios espirituales que compartimos con los grupos de auto-ayuda, que son: Honestidad, Receptividad y Buena Voluntad.
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