LA TERAPIA GESTALT Y EL ADICTO
Por la Licda. Ana Tholenaar



Las técnicas o recursos terapéuticos están al servicio de las personas para tener mayor consciencia de sí, de su realidad interna y externa, de sus potencialidades y de los mecanismos que usa para manejar la vida (algunos de desarrollo personal y otros autodestructivos). Algunas técnicas sirven para sanar viejas heridas; otras para perdonarse a sí mismos y liberarse de una culpabilización aplastante o perdonar a otros y liberarse del odio, rencor o resentimiento; otras para desactivar prohibiciones internas o desarrollar permisos, en fin hay técnicas para las diversas problemáticas que presentan los pacientes.

La terapia gestalt es la terapia de la toma de conciencia más efectiva que conozco hasta ahora. Ayuda a la persona a traer asuntos no resueltos, de su pasado, al aquí y al ahora, de su presente, para quitarle el poder negativo que ejerce sobre su vida y su futuro. Invita a la responsabilidad personal constante con respecto a los estados de ánimo y a las decisiones que se tomen día a día.

Vivir un proceso de recuperación de una adicción es un proceso retador, difícil y de por vida. Al adicto se le acompaña a rehacerse de nuevo; a descubrir y desactivar los mecanismos autodestructivos que le han llevado a tocar fondo; a soltar asuntos que no dependen de él o de ella; a vivir día a día. En una constante toma de decisiones que le permiten mantenerse sin consumir, a la vez que se reincorporan a la vida familiar, social y laboral.

A través de una sesión semanal de Terapia Gestalt se moviliza el inconsciente para que, de manera progresiva, vaya dando informaciones a la consciencia del adicto. Estas informaciones generalmente no son accesibles a través de otras técnicas racionales, cognitivas, analíticas o conductuales. Cada paciente irá avanzado de acuerdo a la fragilidad o fortaleza de su psiquis. La Terapia Gestalt no viola ni invade las fronteras que la psiquis individual establece como defensa, lo que hace es ir poco a poco abriendo accesos al inconsciente de manera respetuosa a las señales y barreras que presenta el/la paciente.

No es una terapia de grupo, aunque sí se puede hacer en grupos. Es un recurso individual de exploración interna que lleva al adicto a tomar conciencia de asuntos importantes como son, entre otros:

- Su lugar en el mundo.
- Su relación consigo mismo y sus figuras parentales. En la infancia, adolescencia y actualmente.
- Sus refugios emocionales a lo largo de la vida.
- Sus mecanismos de acción pasivos, activos, asertivos o agresivos.
- Los permisos y prohibiciones internas que ha desarrollado a lo largo de su vida.
- Las trampas que se pone a sí mismo.
- Las posibilidades futuras.
- La visualización de su Poder Superior.

A la medida que avanza el progreso de recuperación, se puede ir más a fondo en la exploración se hace con ejercicios vivenciales de visualización introspectiva, que luego se procesan verbalizando, en el presente y en primera persona, su experiencia con el ejercicio. La verbalización expresa un pensar, un sentir, una toma de conciencia y a veces una decisión actualizado con respecto al asunto trabajado.

Esta terapia ha resultado ser de gran ayuda dentro de un programa integral de recuperación. De las sesiones salen muchos asuntos que luego los pacientes continúan trabajando en su terapia de grupo o con su terapeuta individual, durante el resto de la semana.

 

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