Ayer sábado asistía un espectáculo poco frecuente en el planeta: la reconstrucción de hombres y mujeres. Lo hace Hogares Crea hace tiempo y también Fundación Fénix.
POR JOSÉ RAFAEL SOSA
Una madre llora:
Sus ojos son de un azul profundo y tranquilo.
Se trata de un azul transparente y recién llegado de un viaje de muchos dolores.
Esa madre había llegado dando pena a las puertas de Fundación Fénix. Con ella un hijo. Un hombre adulto. La esposa de ese hijo se lo había llevado seis meses atrás a la casa de esa madre.
-Tenga su hijo.
Esa esposa, con razón, no resistió mas a un marido adicto a las drogas, desocupado, y transformado en un peligro para todo el que le rodeaba.
En Fénix, le abrieron las puertas de la esperanza.
Y aceptaron aquel guiñapo humano.
Aceptaron allí, lo que de humanidad quedaba en esos restos vivientes.
Ese hombre se dispuso a reconstruirse, y con la ayuda de un efectivo programa, de una madre que estuvo allí y de una institución que como Fénix, está para servir en estos casos, ayer sábado recibió su pergamino de cinta de bronce y una medalla por el año y 30 días que tiene en recuperación, limpio de consumo de drogas, trabajando ya y rehecho como persona.
Cerca de 30 personas recibieron pergaminos en mérito a sus esfuerzos por reivindicarse de las adicciones. |