EL PROCESO ADICTO Y LA FAMILIA

ENFERMEDAD EN SI:
La adicción o la dependencia de químicos que alteran los sentimientos, es una enfermedad primaria, con su propia causa, sus signos y síntomas, y su propia prognosis. Pocas familias están conscientes de esta realidad médica.

LO QUE DICE LA CIENCIA HOY:
La adicción es una enfermedad del sistema nervioso central que altera la respuesta del cerebro a los impulsos eléctricos y neuroquímicos (neurotransmisión). El cerebro se divide en dos partes, una que regula el funcionamiento en cuanto a los procesos cognocitivos (lo racional) y otra que maneja las necesidades instintivas del hombre (cerebro primitivo).

En el proceso adictivo, los daños ocasionados por las drogas así como las actividades obsesivo-compulsivas, opacan el funcionamiento de la parte racional del cerebro predominando el funcionamiento del cerebro primitivo ya que las drogas actúan sobre los centros de placer asociados con actividades tales como el sexo, comer, beber, jugar, etc.

CEREBRO CAMBIADO Y ENTRENADO
Este desbalance de las funciones del cerebro (racional/instintivo) confunde tanto al adicto como a los familiares que no logran entender que sucede dentro del sistema familiar llegando a percibirse al adicto como una persona desconocida ya que siente, piensa y se conduce de forma inesperada y actúa sin orden lógico y fuera de su contexto de realidad, experimentando un mundo diferente al de sus familiares y frecuentemente percibiendo a estos como los responsables de todos sus problemas. En consecuencia asume el consumo de sustancias sicoactivas y las actividades obsesivos-compulsivas (juego, sexo, comida, ejercicios, etc.) como su único consuelo. Los familiares en sus esfuerzos por ayudar al adicto contribuyen inconscientemente a alimentar su confusión y en consecuencia facilitan el desarrollo de la enfermedad de la adicción.

Para evitar esta disfunsión, se debe procurar ayuda profesional que permita una intervención temprana en el proceso de desarrollo de la enfermedad.

Las primeras etapas del desarrollo de la enfermedad de la adicción se caracterizan por la percepción de la familia de que el adicto se auto-destruye, mientras que el experimenta gratificación debido al efecto que produce la droga y las actividades adictivas en los centros de placer del cerebro. "El adicto disfruta", la familia sufre.

CEREBRO COMPULSIVO/OBSESIVO
No todo es placer para el adicto, con el tiempo, el desbalance químico lo lleva a perder el control sobre la sustancia o la actividad compulsiva. El cerebro exige la droga y/o actividad y progresivamente secuestra al adicto, y lo impulsa a consumir instintivamente estimulándolo a usar cada vez se relaciona con personas, lugares o cosas vinculadas a la actividad adictiva. Su cerebro automáticamente reemplaza los químicos naturales de que consta por las sustancias químicas que son metabolizadas por el cuerpo humano tras el consumo de las drogas y las transformadas como consecuencia de actividades obsesivos-compulsivas. Es bajo estas circunstancias que el adicto pierde el control absoluto sobre el consumo.

A pesar de las buenas intenciones y las promesas sinceras de no usar más drogas y/o actividades adictivas, el adicto vuelve a recaer en el consumo, ya que se encuentra bajo el mando del cerebro instintivo, que lo sumerge en un comportamiento obsesivo-compulsivo. Cuando mas mal se siente, más busca la droga para aliviarse y poco a poco, el factor voluntad tiene menos incidencia en decidir si consume o no. El cerebro adictivo busca balancearse a través de mas drogas y la usa compulsivamente. El adicto ya es víctima de un desorden biológico que le quita su libertad para escoger. El cerebro se convence que la droga es tan necesaria como la comida. No se puede vivir sin ella. Piensa solo en consumir de manera obsesiva. Si la familia no ha intervenido al enfermo antes de esta etapa, se dificulta hacerlo posteriormente, porque los daños cerebrales en el adicto hacen que tomar decisiones lógicas sean cada vez menos frecuentes y se requiere entonces una intervención muy elaborada.

La familia debe buscar ayuda que faciliten la remisión de la enfermedad en el paciente ya que de lo contrario aumentaran la divisiones, la violencia, las manifestaciones de los sentimientos de odio y de culpabilidad e inevitablemente la destrucción del sistema familiar. La familia no puede rescatar al adicto ya que padece una enfermedad biológica y en consecuencia todos los actos que tienden a salvar al adicto contribuyen en gran medida a que la enfermedad se agudice.

NEGACIÓN Y AUTOENGAÑO
Cuanto más afectada se encuentre la química natural del cerebro, el paciente menos puede entender qué le está sucediendo, que piensa, siente y cómo se comporta. La negación se manifiesta por la incapacidad que tiene el adicto de ponerse en contacto con esta realidad.

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