“La madre águila enseña a volar a sus pequeños, haciendo que el nido se les vuelva tan incómodo que se vean obligados a abandonarlo y se lancen al desconocido mundo aéreo del exterior. Y es así como obra Dios con nosotros”. Hannah Whitall Smith
A veces, la tensión emerge de nosotros mismos. A veces, viene de fuera. Aquel empleo se acaba. Aquella relación deja de funcionar. El alcohol y las drogas tampoco funcionan. ¿Qué voy a hacer?
¡OH, ya veo! Dios me está enseñando de nuevo a volar.
Gracias, Dios, por empujarme fuera del nido.